PEDRO VASQUEZ

NOEL

Hace un siglo, con 17 empleados, varios inversionistas amasaron y hornearon en una sede ubicada en Ayacucho con Tenerife, en el centro de la capital de Antioquia, la Fábrica Nacional de Galletas y Confites (FNGC), que hoy se conoce como Compañía de Galletas Noel y que hace parte del Grupo Nutresa.

La escritura dice que el primero de febrero de 1916 comparecieron, entre otros, a la Notaría Primera de Medellín, para crear la empresa Pedro Vásquez (hacendado), Maximiliano Correa (banquero) y Juan de la C. Escobar (comerciante).

Eran entonces miembros de la junta directiva de la Compañía Harinera Antioqueña, creada a su vez en 1912. El capital social de la compañía fue de 1.000 pesos.

Hoy, Noel cuenta con presencia comercial en 50 países, y tiene una participación en el mercado nacional de 56 por ciento. Solo bajo la marca Festival saca del horno 1,8 millones de unidades diarias.

Años de evolución

Noel nació con la fabricación de dos referencias: Saltines (hoy Saltín Noel) y Sultanas, que aún siguen vigentes.

En los comienzos, la compañía también fue todera: hizo bizcochuelos, merengues y pasteles Gloria.

¿Pero por qué Noel? En 1925, con la idea de asignarle a los productos un nombre comercial e impactante, los dueños de la empresa decidieron abrir un concurso para que los consumidores propusieran el nombre.

Como 12 personas sugirieron el de Noel, para determinar el ganador hicieron una rifa que ganó Marcelina de Restrepo, quien recibió como premio 50 pesos y unas libras de galletas y confites.

La Soda Crema fue una de las galletas más queridas en principio por los clientes, pero se dejó de producir a medida que se renovaron las técnicas de producción de la industria.

Otras marcas que hicieron historia dentro de la empresa fueron los sellos Bagatela, Quetzal y Octogonal, el refresco en polvo Zumm, los dulces Noel y el Chicle Bomba.

Según dicen, en la creación de la fórmula de Ducales, otro de los productos bandera de la organización, participaron Julio Ernesto Botero y su hijo Gustavo Ernesto Botero, quienes entre los dos laboraron 71 años en la firma.

La creación de la galleta del toque secreto (1981) –como se le conoce y que no es ni dulce ni salada– fue por ejemplo el resultado de la misión que le encomendaron a Gustavo Botero en el área de desarrollo.

“Era necesario aprovechar la capacidad instalada de uno de los hornos de la planta que tenía poco uso y don Gustavo era el más indicado, pues acababa de llegar de un curso en Estados Unidos.

En una reunión de directivos se dieron a probar algunas muestras de la nueva galleta y fue tanta su aceptación y el éxito de su sabor, que rápidamente se decidió que debía empezar a comercializarse”, dicen.

Poco antes de terminar la Segunda Guerra Mundial, la empresa lanzó al mercado la Soda Crema, y para resolver el problema de abastecimiento de trigo extranjero instaló en la planta un molino con capacidad de 180 toneladas mensuales.

Más que hornos

Sin embargo, en los años 60, los procesos para hacer las galletas eran muy mecánicos. Por ejemplo, los ingenieros de la empresa buscaban la mejor manera de resolver los problemas técnicos, y tuvieron que adecuar un taller dentro de la planta que ayudaba en la elaboración de repuestos.

Actualmente, uno de los hornos que fabrica producto tipo crackers es de creación propia y por eso la compañía considera que producen las galletas del sabor único.

El gerente de mercadeo de Noel, Juan Fernando Castañeda, dijo que podrán lograr antes la meta del negocio de llegar a ventas consolidadas (con filiales en Colombia y el exterior) por 2 billones de pesos en el 2020. En el 2014, facturaron 1,2 billones de pesos.

En la actualidad, la Compañía de Galletas Noel cuenta en el portafolio con 12 marcas, pero hace énfasis en las cuatro principales: Saltín Noel (1932), que tiene una participación de mercado de 72,5 por ciento en su nicho, y 90 por ciento de presencia en hogares; Ducales (1981), que tiene un 70 por ciento de presencia en hogares; Festival (1955), que es la marca más internacional, con presencia en 36 países y que produce mensualmente 56 millones de unidades; y Tosh (1998), un sello que participa en cinco categorías y vende en 29 países.

Para el centenario, se consultó a los consumidores qué empaques querían volver a ver y ganaron los cofres de las tres marcas más tradicionales: Saltín Noel, Ducales y Saltinas. La elección se hizo a través de internet, pero no tuvo el mismo sabor del concurso que ganó en 1925 doña Marcelina de Restrepo.

Definitivamente, el nombre le resultó galleta.

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